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Algunas implicaciones de la inteligencia artificial (IA) en los riesgos psicosociales laborales

12 may
4 min de lectura

Persona caminando en un parque soleado, vistiendo camiseta blanca, leggings negros y zapatillas turquesas. Ambiente tranquilo y verde.

La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en las organizaciones ha transformado procesos productivos, administrativos y de gestión del talento. Herramientas como asistentes virtuales, automatización de tareas repetitivas, análisis predictivo y sistemas de evaluación del desempeño prometen mayor eficiencia y reducción de costos. Sin embargo, desde la perspectiva de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SST), también emergen riesgos psicosociales que requieren atención prioritaria.


Uno de los principales impactos es la incertidumbre laboral asociada al posible reemplazo de puestos de trabajo. Aunque la IA no necesariamente elimina empleos de forma masiva, sí modifica funciones y exige nuevas competencias. Esta transición puede generar ansiedad, miedo al desempleo, frustración y disminución de la autoestima profesional, especialmente en ocupaciones rutinarias o altamente automatizables como manufactura, logística y atención al cliente.


Otro riesgo relevante es la gestión algorítmica del trabajo, donde sistemas inteligentes monitorean tiempos de respuesta, productividad o comportamiento digital. Cuando estas prácticas se aplican sin límites claros, pueden reducir la autonomía, aumentar la presión por resultados y deteriorar la confianza organizacional. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) ha advertido que el uso de IA como “supervisor digital” puede elevar los riesgos psicosociales e incluso favorecer errores y accidentes laborales.


Así mismo, la intensificación del uso de tecnologías digitales favorece fenómenos como el tecnoestrés y  la tecnofatiga. La sobrecarga informativa, la presión por disponibilidad constante y la necesidad de adaptarse continuamente a nuevas plataformas generan fatiga cognitiva, ansiedad, dificultades de concentración e insomnio.


La hiperconectividad también impacta en las relaciones sociales en el trabajo, por tanto vamos a tener un mayor número de personas con disminución del contacto interpersonal y las  habilidades sociales o en claro aislamiento social, incrementando aún más la problemática de salud mental que ya existe a nivel mundial. En el plano organizacional, todos estos factores pueden traducirse en ausentismo, rotación de personal y deterioro del clima laboral.


A pesar de lo anterior, la IA puede convertirse en una aliada de la SST si se implementa adecuadamente. Puede reducir tareas peligrosas, optimizar cargas laborales, detectar señales tempranas de desgaste ocupacional y facilitar procesos formativos personalizados. El problema central no es la tecnología, sino el modelo de adopción organizacional.


Con la claridad de que “la IA llegó para quedarse”, los líderes de la SST y las empresas deben desde ya acompañar la implementación de IA con estrategias preventivas como:

  • Capacitación continua,

  • Participación de los trabajadores en los cambios tecnológicos,

  • Políticas de desconexión digital,

  • Liderazgo responsable,

  • Promoción del apoyo social,

  • Transparencia en decisiones automatizadas,   

  • Evaluación periódica de factores psicosociales.

  • En todo caso como cualquier cambio organizacional, la IA debe implementarse con un enfoque humano, gestionando estrategias que protejan y prioricen la seguridad psicológica y el bienestar laboral de las personas.


Para complementar esta reflexión, indagamos la perspectiva sobre el tema con algunos modelos de IA, y esto nos mostraron:


ChatGPT: Mi perspectiva es que la inteligencia artificial representa una oportunidad importante para mejorar la productividad, reducir tareas repetitivas y apoyar mejores decisiones en el trabajo, pero también puede convertirse en una fuente significativa de riesgos psicosociales si se implementa sin enfoque humano. Cuando la IA se usa para ejercer vigilancia excesiva, aumentar la presión por resultados, reemplazar criterios humanos o generar incertidumbre laboral, puede producir estrés, ansiedad, desmotivación y deterioro del clima organizacional. En ese sentido, el problema no es la tecnología en sí misma, sino la forma en que las organizaciones la integran en sus procesos. Considero que la IA debe funcionar como una herramienta de apoyo al trabajador y no como un mecanismo de control o deshumanización. Por eso, su adopción debe acompañarse de transparencia, capacitación, participación de los empleados y medidas claras de protección del bienestar laboral.


En resumen, la IA puede aportar mucho valor, pero solo será positiva si se gestiona con responsabilidad ética y centrada en las personas.

Gemini: La integración de la inteligencia artificial en el entorno laboral plantea riesgos psicosociales críticos que deben gestionarse con un enfoque proactivo, destacando el tecnoestrés, la ansiedad por el desplazamiento laboral y la erosión de la autonomía derivada de la gestión algorítmica. Si bien la automatización tiene el potencial de liberar al personal de tareas monótonas y peligrosas, la vigilancia digital constante y la opacidad en la toma de decisiones automatizadas suelen incrementar la carga mental y el sentimiento de aislamiento. Por ello, una perspectiva técnica y humana sugiere que el éxito de la IA no reside únicamente en su eficiencia operativa, sino en una implementación ética que priorice la seguridad psicológica, transformando la tecnología en un colaborador que potencie las capacidades humanas en lugar de un factor de inestabilidad o despersonalización del trabajo.


Chatlyai (Claude): La inteligencia artificial puede generar riesgos psicosociales en los trabajadores al afectar su bienestar emocional y mental, así como su seguridad laboral. La automatización y la implementación de estas tecnologías pueden provocar ansiedad, estrés debido a la incertidumbre sobre la estabilidad del empleo, y una disminución en la satisfacción laboral por la pérdida de control sobre las tareas. Además, la dependencia excesiva de sistemas automatizados puede conducir a una erosión en la comunicación interpersonal y en el trabajo en equipo, creando un ambiente laboral más aislado. Por lo tanto, es crucial implementar estrategias que mitiguen estos riesgos, promoviendo un equilibrio entre la innovación tecnológica y la salud mental de los empleados.


La inteligencia artificial (IA) en los riesgos psicosociales laborales contiene implicaciones que incluso desconocemos.

 
 
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